jueves, 11 de diciembre de 2008

El porrón

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Este curioso y práctico utensillo ha adquirido una sólida raigambre en Cataluña, pero su ámbito ha sido y todavía es bastante más amplio, puesto que se le sigue encontrando, en diferentes versiones, en muy diferentes puntos de la cuenca mediterránea.
De todos modos, en Cataluña se encuentran orígenes de gran antigüedad, con varios focos donde puede situarse su aparición entre ellos Barcelona, Mataró, Poblet, 0rdal,Begues y Vallbona. Pero la incógnita del nacimiento del porrón no radica tanto en el lugar geográfico de su primera aparición como en el momento exacto y las circunstancias de la misma. En otras palabras, ¿deriva el porrón de la aceitera, el "setrill" tan usado en Barcelona y Tarragona, Y más esbelto y de cuello más estrecho en Lérida, o bien es la aceitera hija del porrón?
No parece haber duda en cuanto a la paternidad de la aceitera, tanto más cuanto que, pese a la lógica atención prestada al vino y a otras bebidas de mayor consistencia espirituosa, como el aguardiente, la utilización del aceite en la cocina, o incluso en el simple yantar campestre consumido por los labradores exigía con mayor apremio el uso del recipiente adecuado.
Y si se admite a la aceitera como progenitora de tan ilustre familia, cabe reconocer entonces toda una progenie de recipientes de muy distintas aplicaciones, entre las que destacan la "ampolla" o la "figa" y la "figueta", cuyo orígen se encuentran en puntos tan distantes entre sí como Ripoll, Vimbodí, Tarragona y la Conca de Barbera, sin olvidar la clásica botella de Sarroca de Bellera, del siglo XVII, destinada al aguardiente y a la que cabe considerar como una "figa" con pitorro. Se trata, mayormente, de ejemplares de los siglos XVII y XVIII, Y si se examina sus posibles usos siempre subsiste la frontera casi impalpable en la identidad del contenido: ¿aceite, aguardiente o un vino generoso?
Los especialistas ofrecen diversas hipótesis y Amades nos sugiere como primer porrón (porró, porro o porrona) un ejemplar de Poblet que puede fecharse en el siglo XIV, como porrón parece ser el grabado del siglo XVI en el Libre o spill de les dones de Jaume Roig, en tanto que también se reconoce como uno de los primeros el porrón del umbral de Vallbona de les Monges del siglo XVII y por otra parte hay quién considera como prototipo los porrones manresanos conocidos como "tazas".

Lo que no ofrece lugar a dudas es el hecho de que en el siglo XVI funcionaba en Barcelona con encomiable pujanza un gremio de vidrieros a cuyos oficiales se les exigía un largo aprendizaje y para los que no tenia secretos el trabajo del vidrio verde. azul o incoloro. El verde, abundante en impurezas era el destinado a utensilios de cocina, garrafas y recipientes para boticas.
El incoloro se empleaba mas bien en piezas delicadas, de las que podría ser ejemplo la botella con gargantilla de Vimbodí.
Las Ferias del Vidrio, que se celebran en Barcelona el día de Año Nuevo y el de San Juan, ofrecen un extenso muestrario y entre las piezas clásicas exhibidas figuraban sin duda no pocos objetos de fantasía, como muestra de habilidad de los artesanos. Bastaría una aceitera de dimensiones apropiadas o una figa con un pitorro alargado para que algún atrevido sugiriese darle nueva utilidad como medio rápido y eficaz de trasiego de un vino generoso o simplemente peleón para refrescar el gaznate del sediento.

Porrón de segador y porrón de pescador

Es, precisamente, el problema del trasiego sin menoscabo de la temperatura y cualidades del vino lo que sugiere, si no la invención del porrón, sí al menos su generalización para hacer llegar el preciado vino en óptimas condiciones a las fauces del más necesitado de él, por ejemplo el acalorado segador.
Sugiere esta idea, entre otras cosas la existencia y notable difusión del generoso porrón de segador, con su capacidad de cuatro o más litros y un pico corto y ancho que se transportaba en un cesto, bien arropado con paja húmeda a a fin de mantener fresco el vino. Para beber, se alzaba el cesto sosteniéndolo por el asa con lo que al porrón propiamente dicho se le daba una categoría de intocable.
El porrón de pescador tenía el cuello recto y provisto de un grueso reborde, para que la mano mojada del usuario no resbalara en el momento vital de buscar el trago.
Sería interminable la lista de variantes más o menos
fantasiosas del porrón, pero hay que citar entre ellas el conocido cómo "matrimonio" dividido en dos compartimientos, destinado uno al aguardiente y al moscateI el otro, con
lo que el bebedor recibía directamente en la boca Ia mezcla equitativa de ambos líquidos, la "barreja" tan apreciada por carreteros, estibadores y pescadores para combatir el frío de la madrugada. También es digno
mención el porrón de tres picos, que contenía un solo vino pero permitía al usuario elegir el agujero que le asegurara el caudal mas adecuado de morapio, según su sed, su humor o el momento del día.

Porrones "Liberales y Carlistas"


A este respecto cabe recordar que, a fines del siglo XIX, era corriente en Cataluña clasificar los porrones como "liberales" o "carlistas" según su chorro fuera abundante, generoso.. o bien escaso y restringido.
Como suele ocurrir con todo utensilio de uso familiar, a lo largo de los años han abundado los virtuosos del porrón, desde el que sabe beber en él refrescándose al mismo tiempo los bigotes, hasta el refinado que proyectaba el chorro en su frente para hacer descender uno o dos riachuelos que a travez de la cara. desemboquen en sus labios. Ello sin hablar de quien bebe en porrón sin que esto le impida recitar un verso o incluso entonar una canción. Todo es cuestión de práctica y paciencia, así como -forzozo es reconocerlo- de cierto orgullo varonil, ya que el porrón ha sido en general un adminículo del padre de familia, del amo de la casa, situado a su lado en la cabecera de la nesa.
Por algo Ramón Gómez de la Serna lo retrató en una de sus greguerías, diciendo: "el porrón es un sátiro". Daniel Garriga
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