jueves, 20 de noviembre de 2008

El Oporto

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El vino de Oporto para los españoles, Portó para los portugueses, ingleses y franceses, es uno de los más ilustres que ",haya producido la mano. del hombre. Nace este vino en una región delimitada entre el Atlántico y los montes que la separan de la frontera española. Son las tierras del río Duero, el Douro portugués, que inmediatamente ha dado origen a una fácil etimología: "terra douro", tierra de oro.
Como es natural, esta etimología es más que dudosa. Sin embargo, los vinos son los vinos del Duero, río afamado en España según el refranero por la óptima calidad de sus aguas. Estos vinos sólo deben a la ciudad de Oporto su nombre porque se producen en el valle del alto Duero y se tratan y conservan en Vila Nova de Gaya, dqnde envejecen en los grandes toneles los años que sean necesarios. Con la Ciudad de Oporto pasa algo parecido a lo que ocurre con la ciudad de Moka, en Arabia, por lo que se refiere al café: en Moka no. se produce café, pero de allí salía para la exportación. En Porto no se produce vino, pero en el puerto es donde empezaron a embarcarse barricas para iniciar la poderosa aventura del Oporto en el mundo inglés.
Mas de una vez se ha pretendido que el Oporto tiene su origen en las viñas que los monjes borgoñeses transplantaron a partir del siglo XI a las soleadas tierras portuguesas. Algo parecido se ha afirmado de algunos vinos que se producen más al norte, en Galicia, como el "albariño" que se dijo que había sido traído por los monjes benedictinos de Cluny. Lo que pueda tener de cierto no lo sabemos; pero de todos modos no hemos de olvidar que la independencia de Portugal se fragua en el siglo XI cuando Enrique, nieto de Roberto I de Borgoña se casa con la hija de Alfonso IV, rey de León y de Castilla. La influencia borgoñesa, tanto en el reino de León como en este primer condado de Portugal. es evidente desde la arquitectura hasta la indumentaria. No sería pues imposible que las vides del alto Duero vinieran de Borgoña. Sin embargo, el vino en Portugal era mucho más antiguo. No olvidemos que Marco Terencio Varrón, que fue un conspicuo catador, elogiaba ya en el año 49 de nuestra era los vinos portugueses de las cercanías de Lisboa. El comercio de vinos con Inglaterra se inició en la Edad Media, aunque el gran lanzamiento del Oporto fuera a principios del siglo XVIII. Sin embargo, en el siglo XV, ya los pescadores portugueses trocaban en los puertos ingleses las barricas del vino de su país por las incitantes salazones del bacalao. No ovidemos la importancia que tiene la cocina del bacalao en Portugal. El el mismo Oporto hemos comido uno de los mejores pedazos de bacalao de nuestra vida.
Pero resulta evidente que este tráfico de vinos era a escala reducida. Los portugueses no podían, competir con los vinos franceses de Burdeos ni con las malvasías de Canarias, ni tan siquiera con nuestros jereces. Su comercio era tímido y vergonzante.
Se tenía que llegar a 1703, con el tratado de Meuthen, para que la tradicional amistad entre Inglaterra y Portugal quedara firmemente anudada. Los ingleses conocieron directamente el vino de Oporto, pero también aprendieron a beberlo en la ruta de la India. Aquellos vinos, viajando por el mar, mejoraban extraordinariamente.

LA REAL COMPANHIA

Los vinos enviados en barricas directamente a Inglaterra eran muy graduados, densos. cargados de tanino. Como que, por otra parte. para el gusto de los ingleses debían tener un color más bien oscuro, aumentaban este grado de color añadiéndoles bayas de saúco. Los paladares ingleses no eran en aquel tiempo muy refinados. Nos imaginamos que el Oporto de principios del siglo XVI debía ser un brebaje ofensivo y violaceo. A larga, no hubiera podido concurrir sin el benefactor tratado y las guerras entre Francia y España contra Inglaterra, con los vinos franceses y españoles. Por esta razón un hombre avisado, Bartolomeu Pancorvo, decidió fundar una compañía para mejorar la calidad del vino y controlar su elaboración y precios. Algunos comerciantes ingleses ya instalados en Oporto hicieron fracasar su proyecto, pero la idea permaneció y un fraile apellidado Mansilha, intrigante y listo como una raposa, consiguió interesar al primer ministro marqués de Pombal en el proyecto, Y en 1756, se fuñdó la Real Companhia que todavía existe hoy y una de cuyas más altas calidades lleva el nombre de "Marqués de Pombal".
El primer cuidado de esta compañía fue delimitar la región mas propicia para producir un vino de calidad. Las prodigiosas características de este vino le hacen muy idóneo para el envejecimiento y la decantación de sus virtudes hasta el máximo refinamiento. Así pues la Real Compahia sacrificó muchas viñas mediocres y llevó a cabo un riguroso control sobre los métodos de vinificación.
El "Red Port", se hizo bien pronto célebre en Inglaterra. Fue el vino rojo, el empurpurado vino, por antonomasia. La Real Companía impuso su ferreo control y los negociantes ingleses se dedicaron a perfeccionarlo. Y siendo Inglaterra el primer consumidor del mundo, no es raro que impusiese su gusto e incluso su léxico a todo cuanto se refiere al vino de Oporto. Pickwick

1 comentario:

Adrian dijo...

Que bueno está el vino Oporto y que bueno sería tomarlo en sus calles, una ciudad como Oporto ofrece muchas cosas al viajero. Un saludo